Me parece bien que se opte por un gabinete de concertación. Si queremos implementar una racional política de inclusión social deberíamos apostar por la continuidad del crecimiento económico y financiero del país y esto pasa por seguir generando confianza en los agentes económicos nacionales e internacionales. Así lo hizo Lula en Brasil y los resultados están a la vista. El gobierno central deberá trabajar la política de democracia con inclusión social con las municipalidades, que conocen mejor las necesidades de los sectores más pobres; por supuesto, sin perder de vista a las clases medias llamadas a constituirse en el motor del crecimiento, por el mayor consumo.
Yo conocí un presidente que tuvo el gabinete más reaccionario y conservador de la historia, pero en cada consejo de ministros sacaba su pistola y la colocaba en la mesa y el gesto lograba persuadir a sus consejeros para sacar leyes a favor de los intereses nacionales y de las clases más necesitadas. Conocí a otro presidente que después de sentarse a concertar con los llamados “Doce Apóstoles” y lograr un crecimiento del 7% PBI en sus dos primeros años de gobierno obtuvo como respuesta, que, esos apóstoles se levantaran mas de 12 mil millones de dólares que fueron a parar a los paraísos financieros de Miami y Suiza. Para castigarlos intentó nacionalizar todo el sistema financiero, puerto de salidas de las riquezas; pero, muy poco duró la audacia del gobernante, terminó con los pantalones en los tobillos y dejó al pueblo sumergido en la miseria.
Por: A Guzmán Rivera
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